Foro Internacionales Alcaldes por la Paz “Capital Social, Capital de Paz”

miguel-angel-mancera-espinosaFecha: 20 SEPTIEMBRE DE 2016

Lugar: Salones Don Diego del Hotel Hilton Alameda

Buenos días a todas a todos ustedes. Quiero agradecer a Alcaldes por la Paz, quiero saludar a mis colegas. Quiero agradecer que la Ciudad de México sea la sede de este importantísimo evento. Un evento con un mensaje internacional consistente. Un evento que nos convoca y yo creo que a todos, absolutamente, a todos nosotros nos llama para participar de los trabajos que aquí se van a realizar.

Estamos hablando de la paz del mundo. Estamos haciendo un llamado desde aquí, desde la Ciudad de México, a esto que es obviamente una conmemoración del Día Internacional por la Paz. Y desde esta sede de la Ciudad de México —que agradece mucho sea considerada y haya sido designada como vicepresidenta y nos honra poder representar esta tarea, esta labor— queremos reiterar este llamado de paz.

Aquí se ha hablado ya y se ha dicho por los distinguidos representantes de diferentes ciudades, de diferentes tareas internacionales, de mis colegas alcaldes, la alcaldesa de Nicaragua, el alcalde de Cartago en Costa Rica. Y también, de vivencias, porque hemos escuchado aquí vivencias que son verdaderamente fuertes cuando hacemos la reflexión.

A mí me parece que el mundo ha transitado en esto que es una lucha a veces territorial, a veces étnica, a veces de mera conquista, a veces de sumisión; pero en la gran mayoría de todas estas tareas que se marcaron diferentes pueblos en el mundo hay una parte que es la sinrazón. La sinrazón de matar. La sinrazón de exterminio. La sinrazón de conseguir lo que se quiere mediante el uso de la violencia.

Y aquí estamos hablando de erradicar la violencia del mundo. De erradicar la violencia del mundo a través del retiro de las armas. México se ha declarado ya en varias ocasiones, en diferentes escenarios, como un país de paz. México ha reiterado esta posición en tratados internacionales, como aquí ya se ha mencionado, en acciones concretas.

Nunca hemos sido un país bélico. Hemos tenido que defendernos que es diferente. En su historia México, desde los orígenes de la conquista, lo único que hecho es defenderse, pero nunca hemos sido un pueblo beligerante, nunca hemos sido un pueblo que le guste el uso de las armas o de la violencia.

Creo que ahora en este llamado nosotros tendríamos que participar de varias de las tareas, y que ahora que escuchaba yo lo que señalaba Pol, me parece que ahí hay puntos torales que no hay que perder de vista. Muchos de ellos, pueden abonar en esta tarea. Desde el medio ambiente, que fue una referencia que pareciera ser que está lejos de estos conflictos, no, yo creo que está cada vez más cerca de la conflictiva.

¿Qué pasa el día que el mundo empiece a tener escases de agua, como ya sucede en muchos territorios? Que tengamos cada vez menos espacios dónde conseguir alimento. Esto es lo que tenemos que prever. Que además se ha demostrado que es reversible, si trabajamos desde ahora de manera coordinada.

Desde la Ciudad de México nosotros encabezamos una tarea con el C40. Y estamos convencidos de que es una parte fundamental para poder tener ciudades sustentables. Si las ciudades son sustentables, ahí tenemos ya un punto ganado en esta lucha por la paz.

Y luego, se habló de la inclusión social. Otra cosa que también debe de generar una tarea permanente en las ciudades es construir ciudades más igualitarias, evitar que se genere el conflicto por la falta de inclusión, porque entonces lo que generamos es violencia. Y acá desde la Ciudad de México seguimos buscando que éste sea el rubro fundamental. Por eso, le decimos a la ciudad Capital Social, porque la Capital Social lo que genera es eso, que encontremos, que busquemos que sea una ciudad más igualitaria.

No estamos vanagloriándonos de ello, por el contrario, la Ciudad de México es una ciudad profundamente desigual que podemos encontrar desde grandes fortunas hasta tremendas necesidades; sin embargo, estamos buscando que se construya a través de los gobiernos esta forma de encontrar también un momento o un lugar de paz.

Otro punto importante que se ha mencionado aquí es el acceso a la justicia. Y se habla de este acceso a la justicia en todos los niveles y creo que debemos de construir desde la justicia comunitaria. Desde llevar estas tareas de justicia ahí a donde están los núcleos de población, no esperar a que lleguen a los Tribunales o no esperar a que se llegue al conocimiento técnico específico de la resolución del conflicto. El conflicto debe ser resuelto desde el territorio mismo, y para eso necesitamos trabajar mucho en el espacio comunitario.

Otro punto muy importante es esta lucha por el desarme. Aquí en la Ciudad de México, queridos colegas, queridos amigos y amigas que nos visitan, tenemos un programa que ustedes han hecho referencia y que conocen —y que, seguramente, ahora conocerán más— que es el de “Por tu Familia, Desarme Voluntario”. Y estamos convocando a la gente a que nos entreguen las armas a través de diferentes estímulos sociales.

Quiero comentarles algunas cifras que a veces dan alguna idea de lo que se está haciendo. En todo el país, en todo el país, la Secretaría de la Defensa Nacional acaba de reportar se retiraron aproximadamente 72 mil armas. De estas 72 mil armas que se retiraron, más de 24 mil, más de 24 mil, solamente fueron por nosotros, por la Ciudad de México; una sola ciudad lo hizo.

¿Cómo lo hicimos?, yo debo de señalarlo en justicia porque hay tareas en donde no puedes hacerlo solo como gobierno, sino necesitas echar mano precisamente de la creatividad y de la confianza de la gente.

¿Cómo lo logramos?, bueno pues de una manera sustancialmente de participación conjunta. Primero, dejamos de hacer solamente la convocatoria para que nos entregaran las armas en espacios de gobierno porque eso no generaba confianza a la ciudadanía; y pedimos el apoyo de las parroquias aquí en la Ciudad de México, eso generó mucha confianza en la gente porque la gente sabía que podía llevar un arma y que no iba a ser detenida por la portación de esa arma.

La gente fue y empezó a entregar a las parroquias las armas cada vez más, a veces hasta nos sorprendían que llegara alguna mujer entrada ya en edad y nos llevara en un “diablito” —es un vehículo improvisado para transportar cosas— hasta cuatro o cinco armas, incluso sin conocimiento de su familia muy seguramente.

Pero esto nos funciona muy bien y nos ha funcionado muy bien. Ahora vamos a una segunda etapa en donde vamos a ir a recoger las armas a los domicilios para que no haya ninguna desconfianza. Estoy seguro que vamos a tener más. Y con las armas en su destrucción podemos transformar, como vamos a conocer el día de mañana, también en símbolos de paz. La Ciudad de México seguirá siendo esto, un símbolo de paz.

Esta ciudad está, aproximadamente, en ocho por cada 100 mil habitantes en el rubro de los homicidios, en los rubros anuales. Es una ciudad que en el día a día con casi 16 millones de habitantes conviviendo, llegamos a tener dos homicidios hasta tres homicidios al día. Buscamos, pues esto que es la estabilidad de la convivencia en los espacios comunes. Ustedes lo podrán percibir y lo podrán vivir ahora que la visiten y que puedan conocerla.

Es una ciudad que está impulsando el turismo. Es una ciudad que ha ganado más de dos millones de turistas ahora. Es una ciudad que está impulsando los servicios, que está buscando compartir con el mundo también, las tareas por la salud —que me parece que es otro punto importante Paul— que en esta parte de igualdad, en esta parte de formar comunidad podamos construir espacios para que la gente tenga acceso a la salud; acceso a la alimentación, en donde la Ciudad de México ahora forma parte de este Pacto de Milán, que también estamos trabajando con Naciones Unidas.

Y con Naciones Unidas —aprovechando las representaciones que están aquí— desde ONU Hábitat y otras más, estamos trabajando varias cosas: “Diez por la Infancia”, para que desde los niños empecemos a trabajar en estas y otras tareas.

Luchando para que los jóvenes tengan oportunidades. Ahora presentamos a la ONU nuestro modelo de Hospital de las Emociones. El Hospital de las Emociones es un modelo que se trabaja aquí en la Ciudad de México, donde estamos previniendo suicidio y donde estamos previniendo conductas violentas, dando un resultado magnífico, diría yo sobresaliente; con una inversión mínima desde el Gobierno, solamente poniendo a los jóvenes en contacto con los jóvenes.

Y donde estamos trabajando, pues también, con “El Médico en Tu Casa”, que es otra estrategia que es conocida de Naciones Unidas y que seguimos fomentando internacionalmente. Ahora, la tenemos ya en ocho estados de la propia República Mexicana, en varias ciudades del mundo como Bogotá, como Medellín y en algunos países también, de Europa y, próximamente, a llevarla a otros más.

Esta ciudad, pues, los recibe con los brazos abiertos. Recibe y alienta los trabajos de alcaldes por la paz. Reprocha y, por supuesto, repudia todo acto de violencia. Y me parece que es muy importante lo que aquí también se ha dejado testimonio que es la memoria.

Vale mucho la pena seguir recordando lo que pasó en Hiroshima, lo que pasó en Nagasaki; eso no se nos debe de olvidar porque esa memoria es la que nos puede llevar y nos debe de alejar. Nos debe llevar al desarme mundial y nos debe de alejar del conflicto internacional y local.

Así que yo quiero felicitar los trabajos de todos y cada uno de ustedes. Desearles que una estancia placentera en la Ciudad de México. Espero que tengan tiempo también de visitarla, de conocerla, de ir a varios de sus lugares, varios de los atractivos.

Están ustedes frente a la Alameda, a uno de los parques importantes, de los parques urbanos de la Ciudad de México. Esta Alameda además —casi frente al lugar donde estamos ahora mismo—, tiene un monumento que es el monumento a uno de nuestros héroes, a uno de los hombres que más mencionamos y que más recordamos en México, que es Benito Juárez; y él hablaba de algo muy importante —que me parece que viene a colación en este día— que es el respeto al derecho ajeno, y decía: “El respeto al derecho ajeno es la paz”. Ahí un mensaje de paz que tienen ustedes aquí frente a la sede y que, seguramente, va acompañarnos en todos los trabajos.

Nosotros estaremos atentos a las nuevas formas que se estén convocando para poder alcanzar mejores forma de convivencia.

Desde aquí, desde la Ciudad de México, estamos luchando para desarmar a la población. Yo lo he dicho, últimamente, con frecuencia, no queremos una ciudad armada porque de las armas pasas fácilmente a la lesión o al homicidio. Entonces, lo que necesitamos es también ser más severos en esto que es la portación de armas y vamos a seguir dando esta lucha desde la Ciudad de México.

A todos los que nos visitan, muy bienvenidos. Los que viene de América, los que vienen de otras latitudes también, muy bienvenidos, esta ciudad siempre los recibe con los brazos abiertos. Acá está todo el equipo de gobierno para atenderlos, para resolver cualquier duda, cualquier interrogante, para seguir trabajando con ustedes.

Para desearle mucho éxito a Alcaldes por la Paz. Desde la vicepresidencia, en mi carácter de vicepresidente, yo quiero reiterar que estamos de plácemes, que esta reunión se desarrolle aquí en la Ciudad de México y desde aquí mandemos un mensaje de paz para todo el mundo. Que haya mucho éxito en los trabajos, deseo que así sea.

Por eso, con la compañía del presidente de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa, que está aquí con nosotros, siendo las nueve de la mañana con 56 minutos del día 20 de septiembre de 2016, declaro formalmente inaugurado este importante, importantísimo Foro Internacional de Alcaldes por la Paz. Capital Social, Capital del Mundo. Y enhorabuena sean los trabajos para México, la Ciudad de México y el mundo entero. Gracias, buenos días.