CONSTITUCIÓN CDMX

ManceraFecha:05 FEBRERO DE 2017

Lugar:Patio Oriente del Antiguo Palacio del Ayuntamiento.

Saludo al licenciado Miguel Ángel Osorio Chong, representante personal del presidente de la República, secretario de Gobernación. Saludo al presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores, presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, presidente de la Mesa Directiva de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México.

 

A todos y cada uno de los distinguidos diputados y diputadas constituyentes de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México. A todos los diputados y diputadas de la Asamblea Legislativa, a diputados federales, a todos los jefes y jefas delegacionales que nos acompañan el día de hoy.

 

Agradezco la presencia de los presidentes y presidenta de partidos nacionales, a presidentes de partidos locales, a representantes de todas las fuerzas políticas de la Ciudad de México en estos trabajos, en los trabajos que llevaron al debate, a la discusión, pero sobre todo a la construcción de lo que hoy es la primera Constitución de la Ciudad de México.

 

A todos los hombres y mujeres que han participado a lo largo de mucho tiempo en estas tareas, a todos los libres pensadores que fueron los defensores de las causas de la Ciudad de México.

 

Quiero saludar de manera muy particular, de manera especial a tres personajes quienes se han distinguido por la perseverancia, por la manera de realizar la defensa permanente de la ciudad, y de buscar su mejor espacio, su construcción, su edificación dirigida siempre hacia el progreso.

 

Me refiero al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, que nos acompaña el día de hoy. Mucho le agradezco su presencia. A don Porfirio Muñoz Ledo, gracias por estar aquí. Y a doña Ifigenia Martínez; muchas gracias Ifigenia Martínez por estar con nosotros, muchas gracias.

 

Gracias a todos y cada uno de ustedes por acompañarnos el día de hoy; a nuestros amigos y amigas de los medios de comunicación, muchas gracias.

 

La tribu Mexica estaba en Aztlán, al noreste de México. Entonces, Huitzilopochtli ordenó iniciar una peregrinación hasta encontrar un águila posada sobre un nopal y devorando una serpiente, esa era la señal para fundar una nueva ciudad: México-Tenochtitlán.

 

Señoras y señores, hoy nos damos cita en los muros de este edificio de Gobierno de la Ciudad de México, de nuestra Ciudad de México. Este bello edificio que ha sido testigo de su historia.

 

En esta parte de la ciudad, que ha conocido de su fundación, de sus glorias de sus luchas, de invasiones, de enfermedades, de reconstrucción, de comercio, de imperios, de gritos de libertad, de proclamas, de independencia, de traiciones, de inundaciones, de terremotos, de la voz de los hombres, de los indígenas, de los comerciantes, de los obreros, de las mujeres, de políticos y gobernantes, del pueblo feliz, del pueblo triste o enardecido.

 

Así, a casi siete siglos de su fundación,  la Ciudad de México se ha transformado, ha evolucionado, pero nunca ha dejado de ser un lugar de amplia convocatoria, de construcción de ideas, de revoluciones, de mejora de infraestructura, de construcción de pensamiento.

 

Su vida política se ha mostrado muy amplia. En ella hemos tenido de todo: imperios, virreinatos, cuarteles, democracias, monarquías, gubernaturas, hasta el Distrito Federal, pero lo cierto es que siempre ha estado en una constante búsqueda de mejora. De consolidar los derechos, de la Revolución o de la Reforma.

 

Hoy, nuestro territorio, este espacio vital de convivencia, está en un nuevo momento de su evolución, en el que ganó un lugar en la República,  en la soberanía nacional, en la Constitución federal; ha definido su nombre: Ciudad de México; ha definido su vocación: ciudad de derechos y de libertades.

 

Para consolidar ello, se planteó un reto mayúsculo. Dotarse de un documento jurídico fundacional creado en medio del debate, de la modernidad, pero sin perder su esencia.

 

Un documento que hoy tiene en su construcción,  el antecedente de haber exigido el más riguroso consenso, dentro de la más amplia participación de las fuerzas políticas de esta ciudad.

 

Hoy reconozco a todos y a todas, hoy reconozco el trabajo comprometido del grupo redactor, del grupo asesor, de todas y de todos los constituyentes, hombres y mujeres que han dedicado su tiempo, su vida, que han mostrado que con el trabajo y su compromiso se puede llegar a la meta.

 

Un esfuerzo, un esfuerzo por nuestra ciudad, nuestra ciudad que se funda y se define intercultural, pluriétnica, plurilingüe, abierta a los migrantes a los desplazados y refugiados con la dignidad humana como principio rector supremo.

 

Asume el respeto a los derechos humanos, a la no violencia, a la función social, a la democracia directa, a la igualdad sustantiva, a la dignidad del trabajo y del ingreso, al acceso a la justicia, al cuidado del medio ambiente.

 

71 artículos en los que la Ciudad de México apuesta a su desarrollo, a su convivencia, a su vida, a su vida en los próximos años. Nosotros, nosotros somos testigos y actores muy afortunados diría yo, afortunados de ser testigos y actores de este cambio. La sincronía del destino así nos lo ha permitido.

 

Hoy los invito, hoy los convoco para que juntos trabajemos por nuestra ciudad, para nuestra ciudad, juntos escribamos la historia de esta refundación de la Ciudad de México.

 

Somos testigos de que se puede alcanzar este consenso, el que se veía lejano, el que estaba lleno de nubarrones, ese consenso que se alcanzó tras el debate inteligente, hoy el día de la publicación de la primera Constitución de la Ciudad de México los llamo a que recordemos su preámbulo, ese preámbulo que ha sido perfectamente marcado e incrustado en su texto.

 

En tanto que dure el mundo, no acabará, no perecerá, la fama, la gloria, de México-Tenochtitlan, que viva la Ciudad de México, que viva su Constitución, que viva su gente, que viva México, que viva la Ciudad de México.