CONSTITUCIÓN DE CDMX-HARVARD

constitucionFecha:31 MARZO DE 2017
Lugar:Universidad de Harvard

Muchas gracias, muy buenos días a todas a todos. Muchas gracias a Harvard Kennedy School. A ustedes, a toda esta comunidad de muchos amigos latinos que veo por aquí y, por supuesto, a las autoridades. Amigos que siguen incorporando —… cómo estas—.

Agradecer la presencia y, por supuesto, también todo el apoyo del señor embajador Rabasa; la presencia de su esposa también, de la magistrada Alanís, muchas gracias, que sé que estará en actividades aquí precisamente en Harvard y que ella es experta en el tema electoral de nuestro país, en donde están habiendo muchos cambios. A todos los profesores que nos acompañan, muchas gracias también.

Y yo quisiera hacerles esto ameno y decirles, más o menos, qué es lo que ha pasado en la Ciudad de México o cómo es que se dio toda esta transformación.

Ustedes saben perfectamente, 1824 para no irnos a la fundación de 1325 de la ciudad —que ya sería demasiado—; pero 1824, tenemos la creación del Distrito Federal; entonces, se crea ese Distrito Federal y siempre estuvo sometido a los poderes nacionales que establecieron ahí su sede.

Así fue, como se desarrolla la Ciudad de México. Se desarrolla como un apéndice, como una parte del gobierno federal, siempre con esta función de cumplir estrictamente lo que venía en el mandato directo del Gobierno de la República.

Se van dando diversos cambios a lo largo de su historia. Se eliminan municipios y entonces, tenemos delegaciones en la Ciudad de México y estas delegaciones eran precisamente eso: eran delegados o eran personas designadas directamente por la figura que cambió de regente, jefe de gobierno.
Llegamos a tener gobernadores en el Distrito Federal y siempre fue este uno de los puntos por los que no se daba el cambio.

¿Cuáles eran las razones, creo yo, que se fueron viviendo en este trayecto en la Ciudad de México?

Bueno, había miedo en cierta parte, había el temor de que pudiera haber una sublevación; de que se saliera del control de la Presidencia de la República —que, por supuesto, ahí tenía la sede— dándole mayores poderes y autonomía a una autoridad en el propio territorio.

Entonces, era como tener dos autoridades en el mismo territorio, con una suma de facultades suficientes, con una fuerza de policía y con el control de varias instituciones. Siempre, entonces, se dejó a la Ciudad de México en este estatus.

El reclamo fue durante mucho tiempo, la verdad es que al ingeniero Cárdenas le tocó encabezar también esta tarea de buscar la independencia, digamos, administrativa; de buscar esta autonomía de la Ciudad de México, de manera consistente; de impulsar un estatuto jurídico de la Ciudad de México que la diferenciara y que le permitiera tener la participación democrática al elegir a sus diferentes autoridades.

Precisamente, con el ingeniero Cárdenas es con quien comienza esta elección; 1998 se logra, y él es el primer Jefe de Gobierno electo, democráticamente, en la Ciudad de México.

Trabajamos entonces, con un estatuto de gobierno —que no Constitución— era un estatuto de gobierno que ponía ciertas limitantes, que ponía ciertos, digamos, líneas de acción y de trabajo para las autoridades, pero nunca te daba la calidad de estado de la República Mexicana, sino simple y sencillamente era un apartado jurídico dentro de nuestra Constitución.

Lo que se planteó en principio entonces, ¿qué fue? Primero, esta Reforma Política de la Ciudad de México. Reforma Política que tendría que llevarte necesariamente a una modificación de la Constitución Federal.

Lo que planteamos desde el punto de vista político fue lograr esta autonomía de la Ciudad de México. Lograr que la Ciudad de México formara parte de la República, porque fíjense lo contradictorio de esto; o sea, nosotros estábamos con una ciudad que es el 17 por ciento del PIB, con una ciudad que es en donde todos los acontecimientos alcanzan la mayor relevancia nacional, pero, sin embargo, a la hora que revisabas jurídicamente los textos constitucionales de México, no aparecía la Ciudad de México.

Tú revisas el artículo 40 antes de la reforma o el artículo 41, vas a ver ahí que habla que México está constituido por 31 estados y nada más dice “31 estados”, en ningún momento se menciona a la Ciudad de México.

Luego, se habla de la soberanía y dice que la soberanía la tiene el pueblo y que se ejerce a través de 31 estados; y la Ciudad de México siempre estaba fuera de estas menciones constitucionales.

Después, el tema de las facultades. Para la Ciudad de México las facultades o su forma de legislar era solamente lo que expresamente le estaba permitido, todo lo demás estaba reservado a la federación, a diferencia de los estados; o sea, teníamos precisamente las facultades residuales en un régimen absolutamente diferente.

Entonces, ¿qué fue lo que planteamos? Dijimos: “bueno, logremos la Reforma Política de la Ciudad de México”; varios ejemplos, en muchas partes del mundo de esto que son las ciudades capitales, en donde te encuentras que estas ciudades capitales están condenadas a vivir siempre con el gobierno federal; con esta interdependencia del gobierno federal y nunca alcanzar al autonomía respecto de su régimen interno. Parecía entonces que esto iba a ser el camino de siempre de la Cuidad de México.

Viene esta posibilidad, era la tercera —si no mal recuerdo— o sea, ya se había presentado una iniciativa en la Cámara de Diputados, no prosperó; ya se había presentado una iniciativa en la Cámara de Senadores, no prosperó tampoco; porque siempre el regateo político —como acabo de mencionarlo hace poco— ese estaba presente: “no le vamos a dar a la Ciudad México la autonomía porque es empoderarla demasiado, así que no se la vamos a dar” y siempre había un pretexto por el cual no avanzaban las iniciativas.
Entonces, llegamos a esta tercera oportunidad. Una oportunidad que se fue construyendo, que se fue demorando también, se fueron pasando periodos legislativos sin que se analizara, sin que se entrara al debate hasta que finalmente en el Senado de la República se aprobó esta reforma constitucional.

Entonces, primer punto: hay que diferenciar la reforma constitucional de la Ciudad de México en la Constitución Federal, en donde se reforma el 122, se reforma el 40, se reforma el 41, se reforma una parte del 73; se hacen todas las adecuaciones necesarias para que ahora sí leas que la República Mexicana está constituida por 31 estados y la Ciudad de México, o sea, ya formamos parte de la República; y que se diga que la soberanía está en el pueblo y que se ejerce a través de 31 estados y la Ciudad de México.

Porque también se daba este debate ¿si éramos soberanos o no?; nosotros decimos, desde la mención de la Constitución se está hablando que la soberanía también está ejercida a través de la Ciudad de México.

Entonces, ganado este estatus y cambiada la fórmula de las facultades residuales para establecer en la Constitución que la Ciudad de México tendrá todas las facultades y solo lo que esté reservado para la federación será de la federación; con lo cual pasamos exactamente a tener los mismos derechos de cualquier otro estado, a diferencia de los que venía sucediendo.

¿Qué garantizamos y cuál fue el debate político para la Ciudad de México? Porque había algo en lo que los senadores, digamos, querían y te decían: “bueno sí, ok, la Ciudad de México quiere ser igual que cualquier estado pues entonces vámonos así, como un estado y ponle sus municipios y colócale esto”. Dijimos: “momento, lo que no pueden perder de vista es que la Ciudad de México es la capital de la República y eso va a seguir dándole un estatus que debe estar controlado y debe estar diferenciado, porque tú debes dar garantía y estabilidad a la República Mexicana”.

Entonces, ¿qué teníamos que lograr? o ¿qué teníamos que hacer? Si ustedes analizan esta Reforma Constitucional de la Ciudad de México, se hizo un capítulo de esto, de la capitalidad, en donde dijimos; primero, el mando de la policía es unificado —o sea, no le vas a dejar el mando de la policía a cada alcaldía porque no puedes darle la garantía que requiere a la capital de la República entonces, te dejamos un mando unificado de la policía—.

Y segundo punto, muy importante, la Hacienda centralizada. Esta Hacienda centralizada, que lo que te permite es, precisamente, ese control recaudatorio a fin de unificar algo que, de otra manera, estaría en riesgo si dejaras una Hacienda exactamente dispersa en la contribución, como la tienes en los demás estados de la República Mexicana.

Salvados estos dos puntos, nos faltaba lograr un paso más —que también se regateó muchísimo— y que es el Fondo de Capitalidad.

El Fondo de Capitalidad es un ingreso extra que tiene la Ciudad de México con el soporte de eso, de ser la capital de la República, dado que su gasto corriente no es suficiente o no alcanza para poder enfrentar lo que le significa ser el centro neurálgico-político del país, pues ahí nos llegan absolutamente todos los reclamos habidos y por haber, ustedes los conocen muy bien. Así que bueno, así fue como se dio esto.

Y bueno, ya lo habíamos logrado. Se logra la Constitución, este cambio. Que esto era, este fue el saque, esto fue lo que teníamos en la campaña —como bien señala el embajador— de plantear que nosotros lográramos esta Reforma Política de la Ciudad de México.

Lo que no se iba a lograr. Lo que nos decían que no se iba a lograr de ninguna manera, mucho menos cuando la conformación política de los partidos en la ciudad pues sufrió una complicación en la izquierda, porque se divide el PRD y el PRD se fracciona, dejando a un lado MORENA y del otro lado el PRD, entonces la lucha antagónica —increíble, pero cierto— entre estas dos fuerzas, pues complicaron todavía de suyo el poder lograr esta Reforma Política.

Se logra la Reforma Política, y dijimos “bueno ya se logró, qué bueno, vamos todos a felicitarnos y cada quien a otra cosa, vamos a ocuparnos de la infraestructura, de otros temas”; pero viene un transitorio en la Reforma Política en donde dice, que ahora hay que darle una Constitución a la Ciudad. Y esta Constitución a la Ciudad de México era un reto jurídico todavía muchísimo más grande, mucho más complicado y mucho más difícil que toda la Reforma Política anterior de la Ciudad de México.

¿Por qué? Primero, porque no había antecedente. Era la primera Constitución de la Ciudad de México lo que se iba a construir.

Segundo, porque incluso en el propio tema electoral no había antecedente de cómo se iba a hacer, o sea, cómo convocatorias de la Constituyente, los reglamentos internos; no estaba todo esto previsto.

Entonces, el Instituto Electoral tuvo que organizar unas elecciones. Elecciones para Constituyentes; que fueron criticadas en el principio, porque nosotros en el proyecto que enviamos, dijimos: “okey, que sean diputados Constituyentes, diputados Constituyentes de la Asamblea de la Ciudad de México”, pero entonces el Senado dijo: no, porque como es la capital de la República necesitamos que haya la opinión también Federal; la Cámara de Diputados también señaló esta necesidad.

Y entonces, se hizo una conformación ecléctica, digamos, de diputados electos por voto directo y de algunos otros que fueron por designación, ya sea de la Cámara de Diputados, de la Presidencia, de la Jefatura de Gobierno y de la Cámara de Senadores.

Todo esto no estaba legislado. No existía antecedente, entonces hubo que trabajar para construir.

Logrado esto, entonces, nos dimos cuenta que teníamos una Asamblea Constituyente de 100 diputados y que las reglas habían quedado de tal manera que cada artículo tenía que ser aprobado por mayoría calificada, no por la mayoría de los presentes, sino por mayoría calificada.
Entonces imagínense ustedes con todos los partidos políticos que había ahí, con las fracciones de la izquierda, o más bien una izquierda fraccionada, y con planteamientos de izquierda, de derecha de centro y de todo este debate político, en una Asamblea Constituyente que iba a buscar crear la primera Constitución de la Ciudad de México.

Pues así fue como se empezó y luego, con un reto mayor, porque son tres meses para hacerla, “¿bueno y si en los tres meses no lo haces qué sucede?”, pues no está previsto, lo único que dice es que a los tres meses se diluye, se acaba, se extingue la Asamblea, ¿y luego qué sigue?

Todo mundo apostaba a que no iba a salir, porque además mi obligación como Jefe de Gobierno era preparar un proyecto. Tú imagínate preparar un proyecto para una ciudad en donde hay 9 millones de habitantes, pero conviven en el día a día 16-17 millones; y entonces, tiene los intereses de la vivienda, tienes los intereses de los pueblos, tienes los intereses del medio ambiente, tienes los intereses de todo el mundo, de toda una gama.

¿Y yo como iba a llegar a decir este es el proyecto que queremos de Constitución todos los que estamos en esta ciudad?, aquí esta. No había forma de construirlo así.

Entonces, conversando con el ingeniero Cárdenas, con Porfirio Muñoz Ledo, con varios de los políticos de mucha experiencia de la Ciudad de México, como Alejando Encinas, que habían sido jefes de gobierno y que además estaban en esta lucha política; lo que pensamos, lo mejor es tener un Consejo Redactor y en este Consejo Redactor estarán representantes de la comunidad LGBTTTI; estarán representantes de los pueblos originarios; estarán representantes de los temas ecológicos; de la Constitución, de todos.

Y así fue como creamos ese proyecto, que fue muy criticado, en un principio, porque se dijo que era como un “Frankenstein”, entonces yo era “Manceranstein”, del proyectito este. Yo estaba seguro de que era un muy buen proyecto. Estaba convencido de que era un buen proyecto, pero como todo pues siempre tienes que criticar, porque si no, no estás online.

Así se dio, pero fue con el que trabajaron, al final del día. Ese fue con el documento que se trabajó.

Se trabajaron ahí derechos o contiene derechos que son exigibles, que son justiciables. Se hizo un planteamiento en este documento de una renovación constitucional, pero que no llevara a la ciudad a un gasto excesivo inalcanzable, es decir, no íbamos a crear unas nuevas instituciones gigantescas para que nadie las pudiera implementar, sino hacer muchas de las figuras jurídicas que estaban buscando la sociedad, que estaba planteando la sociedad civil, que estaban planeándose como de avanzada.

Una sistemática constitucional, que favoreciera la interpretación jurídica, no hacer algo muy rebuscado, no hacer algo muy complejo, sino que fuera de fácil interpretación; es más, de fácil lectura, porque podrías haber creado una Constitución que fuera muy elevada, incomprensiva o con algunas cosas así. Pero lo que se buscó entonces es que fuera mucho más adecuada para la interpretación jurídica y con cada apartado que describiera exactamente de qué se trata, qué era lo que se iba a hablar ahí.

Una cosa muy emblemática en cada una de sus fechas, porque —imagínense— la Asamblea Legislativa se instaló el 15 de septiembre; entonces, entre la organización del Grito —que no doy yo el grito, pero te pones en un grito porque vas a tener a 90 mil personas en la plaza y el Grito lo da el presidente y la seguridad y la toma del estado mayor y bueno—, y en ese mismo momento había que estar entregando el proyecto instalando la Asamblea Constituyente.

Y en esta Asamblea Constituyente se crearon ocho comisiones. Ocho comisiones que iban a estar precisamente integradas por los ocho títulos —nosotros vamos a dejar ahora algunos documentos aquí para que ustedes los puedan conocer—, pero ahí van a encontrar que principios constitucionales, carta de derechos, desarrollo sostenible de la ciudad, ciudadanía, ejercicio democrático, distribución de poder, buena administración, relación con el gobierno federal, reformabilidad de la Constitución, progresibilidad e inviolabilidad de la Constitución; estos ocho.

Entonces, había que tener ocho comisiones. Estas ocho comisiones cada una elaborar un dictamen.

Esto que les estoy platicando, se hizo en dos días, fue un reglamento, en donde hubo que encerrarse y hacerlo, porque nadie sabía cómo se iba a trabajar. O sea no se había escrito cómo se iba a trabajar para crear la Constitución.

Luego, vino lo más sencillo: 544 iniciativas. Imagínense 544 iniciativas de diputados, diputadas; 978 propuestas ciudadanas. Tuvimos una que recuerdo mucho de change.org, que fue para los animales, más de 250 mil firmas electrónicas para que nosotros incorporáramos un tema de los animales —que en un ratito lo voy a platicar— en esa Constitución. Ojo, si no imagínate, eso sí que es efervescencia.

Y, por supuesto, otras 180 mil también esta forma para hablar de los temas de innovación y de internet para jóvenes en la Constitución.

Así fue como se fue desarrollando este debate parlamentario. Y llegamos pues a lo que es la Constitución.

En esta Constitución que además —fíjense es otro tema emblemático—porque lo publicamos, ¿cuándo?, lo publicamos el 5 de febrero.
Entonces, ya teníamos el 15 de septiembre, que arrancaron, que se instaló; y ahora el 5 de febrero —pero así dieron las fechas, tampoco crean que fuimos haciendo todo premeditado, así se fue adecuando—. Y este 5 de febrero, bueno se publica.

Que luego venía el debate: “que no” —que ya saben los que te quieren mucho—, “que no debe publicar”, “que la mande directo”. Nosotros tenemos que hacer saber a la población todo lo que se va aplicar en la ciudad, ni modo que sea nuevo esto. Así que ya se publicó.

Y tenemos ahora una Constitución con 71 artículos, pero en donde hay temas absolutamente destacados, destacables y me parece que son y van a dar mucho de qué hablar.

Van a dar tanto de qué hablar que ahora ya hay varias impugnaciones, ¿no? Porque la federación siente que hemos rebasado sus atribuciones o nuestras atribuciones más bien, que estamos invadiendo las de ellos. Y algunas cosas que hacen ruido y que, obviamente, en el análisis, seguramente que será mejor el que puedan hacer ustedes con calma, hay que ver si conviene o si no conviene.

Por ejemplo, hablamos del voto a los 16 años. Esto no se aprobó al final. No se aprobó, porque sabíamos que iba a una cuesta arriba, imposible de ganar, por un razonamiento jurídico muy sencillo, es decir la Constitución podría haberlo planteado, la Ciudad de México, para su régimen interno, su votación interna, pues que voten a partir de los 16 años —porque además era una aspiración legítima, sí se quería plantear—, pero el debate jurídico iba muy cuesta arriba, porque para poder votar necesitas ser ciudadano y pues ahí teníamos la limitante de que para ser ciudadano necesitas tener 18 años.

Entonces no podíamos nosotros en la Constitución de la Ciudad de México decir la ciudadanía se adquiere a los 16, hubiera sido ya un extremo —de por sí ya nos estábamos mandando— entonces con esto si hubiera sido mucho más. Pero podemos ver varias cosas y ustedes verán, en la forma en que se redacta.

Por ejemplo, empezamos en un artículo primero, donde dice de la Ciudad de México, o sea nada complicado, de qué vas a hablar en esto pues de la Ciudad de México y te dice exactamente cómo quiere ser la Ciudad de México: “una ciudad libre autónoma, para construcción del futuro, que impulsa la sociedad del conocimiento, la educación integral, investigación científica, innovación tecnológica y difusión del saber”.

Empezamos a hacer una serie de declaraciones y llegamos a los principios rectores. Esta parte de los principios fue muy difícil, porque cuando hablamos de principios y carta de derechos, lo que nos estaban diciendo, los que no estaban muy de acuerdo en qué la ciudad se ganara con tantos derechos, es que no podíamos ir más allá de lo que maneja ya la Constitución federal de la República y que estábamos chocando en algunas cosas.

Entonces, nuestra pregunta es pues, ¿dónde estamos chocando?, porque si estamos chocando quiere decir que estamos mal en la Constitución federal. Porque la Constitución Federal no puede ser, por ejemplo, que no tenga este principio de igualdad y de no discriminación.

Nosotros planteamos aquí que: “la Ciudad de México garantiza la igualdad sustantiva, entre todas las personas sin distinción, por cualquiera de las condiciones de diversidad humana”. Pero el argumento está hoy está en debate en la Corte, ahí están planteadas las controversias constitucionales.

Nosotros decimos, es ¿cómo puede ser que ponga a debate esto?, pues si esto está a debate quiere decir que algo está mal en la Constitución Federal.

Y eso es a donde está llevando ahora esta Constitución. Esta Constitución que ha tenido todo este asunto de construcción, de debate y que ahora les platico muy fácil, pero créanme que si algo ha ayudado al tema de las canas es esto, creo que ha sido el reto mayor que he podido tener en este ejercicio de gobierno —y miren que hemos tenido varios temas muy complejos, por las coyunturas que se han presentado—, pero ahora con este asunto de la Constitución era todavía mucho mayor.

Al final, se firmó esta Constitución con la mayoría calificada —es lo que no entiendes— porque ahí firmaron todos, sólo hubo una firma, que recuerdo de una mujer que puso que firmaba bajo protesta y defendiendo la libertad —no entendí a qué libertad estaba defendiendo, pero ahí lo puso así, ahí lo dejó—, pero es la única; todo lo demás está firmado. Pero luego de que está firmado, lo impugnan. Entonces dices, “¿bueno pues entonces los que firmaron, por qué firmaron si después se iban a ir a este tema de las impugnaciones?”.

Pero miren, por ejemplo, en los principios. Incluye el derecho a la buena administración —fíjate qué concepto— derecho a la buena administración, el derecho al buen gobierno. Yo creo que si tuviéramos hoy un texto de buen gobierno, o alguien se preguntaría qué es un buen gobierno y qué es un mal gobierno. Entonces la Constitución te dice hay derecho a buen gobierno para la ciudadanía, y ese derecho a buen gobierno te lleva a la buena administración a mecanismos de democracia directa, representativa y participativa.

Esta Constitución tiene por ejemplo la revocación de mandato, que también está ahorita en debate. O sea, lo que nos están diciendo es que: “tú no puedes plantear la revocación de mandato, porque no está previsto en como un mecanismo de la Constitución Federal como tal”. “Oye, pero si lo tiene Jalisco la revocación de mandato ¿por qué la Ciudad de México no? ¿Por qué allá no se quejaron y aquí sí?”. Bueno, pues ahorita ya estamos en este debate, “que si la revocación de mandato sí”, “que la revocación de mandato, no”.

En esta misma parte tenemos la consulta; o sea, la Ciudad de México ha planteado la posibilidad de que haya consulta; la posibilidad de hacer el plebiscito, que ese es otro tema que acabamos de ganar en este momento que acabamos de ganar en este momento en el Tribunal Federal Electoral, porque hubo alguien que queríamos que sometiéramos a plebiscito directo la Constitución.

Bueno, primero deja que exista la Constitución y luego la Constitución te plantea cómo es que se puede hacer un plebiscito, pero no es que ordenemos de inmediato que se vaya a un plebiscito la Constitución. Así es que esto ya está aquí, ya está planteado.

Tenemos todo un capítulo de derechos de los pueblos indígenas —con algo bien importante que quiero dejar destacado en esta oportunidad— México se obligó, México en el foro de la ONU, se obligó a en su Constitución incluir la declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, esa es una obligación que tiene México. La Constitución de la Ciudad de México es el primer instrumento de nuestro país que cumplió con esto que se obligó a México. O sea, es una obligación de México, pero quien lo ha cumplido es ahora la Ciudad de México y esto ya lo reconoció la ONU. Entonces, la ONU reconoce esto, lo tenemos en el artículo 57, dice: “La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Declaración de las Naciones Unidos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y otros instrumentos jurídicos internacionales que de México es parte, serán de observancia obligatoria en la Ciudad de México”. Esto lo ha destacado muchísimo la ONU.

Y aquí estamos incorporando temas también complejos. Por ejemplo, en nuestros temas de la carta de derechos, tuvimos una reacción muy fuerte de la Iglesia —que ayer platicaba con el embajador porque nos decían que esta es una Constitución asesina, porque incorporaste la Eutanasia. ¿Qué pasó la verdad? ¿Incorporaste la Eutanasia? Estábamos hablando como tal—.

Entonces, para evitar entrar en un choque directo con la Iglesia en la respuesta, lo que nosotros le dijimos es: “seguramente están mal informados o no la leyeron bien”, no quisimos ser violentos ni groseros. ¿Por qué? En ninguna parte se hablaba de eutanasia, en ninguna parte; lo único que dice la Constitución, en relación a esto es: “reconoce el derecho a la autodeterminación personal y a la muerte digna”, pero si la muerte digna está una Bula del Papa; el Papa establece una Bula —no recuerdo si fue Pío VI—, pero establece exactamente esto, dice que “no tienes por qué prolongar la agonía innecesariamente de una persona que está sufriendo con esa prolongación de vida”.

O sea, lo que sí está prohibido es la eutanasia y lo que la Constitución no hizo fue reconocer la eutanasia, sino la muerta digna.

Entonces tenemos muerte digna, tenemos libertad sexual, tenemos reconocimiento de la comunidad LGBTTI, expreso firmado por el PAN —fíjate si no fue un logro, ya si eso no es un logro ya me rindo, porque yo juré que eso no iba a pasar, dije eso va a ser un debate, yo no sé, pero eso no lo veo futuro cuando menos toda esa fracción no lo va a votar—, votado y aprobado ahí está.

Hoy tenemos esta Constitución, la Constitución Política de la Ciudad de México, hoy la tenemos con estos derechos, en donde hay desde los más moderno hasta lo más polémico, hasta lo más de avanzada, hasta lo más difícil de plantear.

Hoy, por ejemplo, imagínense nosotros, la ciudadanía qué dice: “¿para qué tienes tantos diputados?; no es posible que tengas tantos diputados, ¿para qué quieres 500 diputados?, pues ten menos”. Buenos pues nosotros tenemos 66, tengamos menos; bueno pues ahora está impugnada por tener menos diputados.

Nosotros estamos cumpliendo con lo que la gente pidió. Por eso, el proyecto que elaboramos es un proyecto que venía más de la gente.

Por eso, el proyecto nadie lo impugno, fíjense, no es fácil; o sea, políticamente cuando tú presentas ese documento y entonces lo conoce todo mundo ahí, pero si no hubiéramos tenido los planteamientos de vivienda, al otro día podíamos haber tenido 150 mil personas marchando en la ciudad sin problema. Pero no está así, quiere decir que sí se rescató. Quiere decir que los planteamientos que tenemos ahí se rescataron.

Cambiamos seguridad pública por seguridad ciudadana; hablamos de una ciudad sustentable desde el punto del medio ambiente; hablamos de una ciudad planificada, de la obligación de planificar la ciudad.

Si esto que dice la Constitución se hubiera respetado hace muchos años, no tendríamos los problemas que hoy tenemos en una ciudad expandida, en lugar de tener una ciudad compacta, una ciudad concéntrica como sería lo ideal, ahora está aquí la obligación.

Ahora hay un artículo que obliga a las alcaldías, a partir de 2018, a reservar el 22 por ciento de su presupuesto para infraestructura: banquetas, alumbrado, drenaje, eso no existía. Entonces hoy tú tienes delegaciones que tienen para ese rubro el dos por ciento, el tres por ciento, lo que quieran.

Entonces yo creo que va a ser un documento, como les decía, pues va a salir fortalecido, remasterizado, reloaded, como le quieras decir, después de estas impugnaciones a las que está siendo sometida.
Muchas de ellas, pues yo creo que más que nada porque como que les dio cosa que tengamos una Constitución tan de avanzada. Los términos, lo que se está manejando: consulta ciudadana, referéndum, iniciativa ciudadana, que ustedes podrán leer y que nos va a servir mucho lo que ustedes nos puedan abonar en esta lectura.

Yo les diría que los enfoques son: ¿Cómo podemos todos nosotros plantear para todos estos territorios que, por ser capitales, están condenados a no tener autonomía o a no tener un régimen propio en esta distribución de competencias?, ¿cómo sí se puede hacer? Esta es una demostración de cómo sí se puede hacer, de cómo se puede poner de acuerdo y de cómo puedes convivir, cómo es que se puede lograr esto.

¿Cómo puedes hacer desde una Constitución local, la presión constitucional para una Constitución Federal?

En el planteamiento de armonización o de supra subordinación de algunas de las normas que están en este juego constitucional; y luego, todavía un reto mayor para interpretación jurídica de en qué momento sí estas generando antinomias constitucionales o estás verdaderamente en un plano en que esa soberanía que se reconoció por la propia Constitución, le permite regular su régimen interno sin traspasar fronteras de aplicación o de convivencia en el régimen federal.
Todo estoy seguro es lo que va a estar analizando la Suprema Corte de Justicia. Esto que yo les acabo de resumir en unos minutos, ha sido algo así como un “deporte extremo político”, que realmente te deja toda una enseñanza. La enseñanza principal es que sí lo puedes hacer, incluso, con la oposición se puede construir.

Yo croe que los debates que se han planteado ahí, desde las diferentes trincheras, porque ahí estuvo presente el feminismo, ahí estuvo presente —como les dije— la comunidad de la diversidad sexual, ahí estuvo presente todo.

Todo lo que tú en una sociedad puedes creer que nunca se va a poner de acuerdo en un documento fundacional de la Ciudad de México, yo insisto mucho que este es un documento fundacional de la Ciudad de México desde el punto de vista jurídico. Es como la época moderna de la Ciudad de México, por todo lo que se viene planteando aquí, porque no lo teníamos además. O sea, lo que teníamos eran estatutos, eran instrumentos jurídicos, era derivación, eran delegaciones, eran circulares, eran decretos del presidente de la Republica.

Todavía en mi mandato, el secretario de Seguridad Pública lo designó el presidente de la República, él tiene el nombramiento del presidente. Eso ya terminó, eso ya fue otra historia.

Se acabó la denominación de Distrito Federal, por tanto, y hoy es definida como Ciudad de México, integrante de la Federación, sin ninguna duda, y también detentando la soberanía.

Entonces, todo esto es lo que hoy tiene esta Constitución y que nosotros vamos a dejarles a ustedes para que pudieran enriquecer también con sus comentarios. Creo que va a ser un instrumento que dará mucho de qué hablar, por lo que plantea.

O sea, si lo ves en el tema de los derechos —nada más tómense un rato para hablar de los temas de los derechos—; nosotros tenemos aquí un capítulo, por ejemplo, en donde se está protegiendo a grupos que —fíjense, no les quisimos poner grupos vulnerables, porque esta connotación de “grupo vulnerable” es algo que marca y que hace todavía más vulnerable al grupo— entonces, se pusieron como grupos de atención prioritaria; y en estos grupos de atención prioritaria, si ustedes los ven, lo que tenemos aquí, van a ver por qué es la importancia o qué es lo que está planteando la Ciudad de México.

Desde reconociendo que es una ciudad asilo la ciudad a los migrantes, reconociendo esto que hemos venido reiterando que es una “ciudad santuario” hasta hablar de los derechos de los afrodescendientes, que era una exigencia de la ciudad; o de catalogar como delito el antisemitismo, que era otro reclamo de la Ciudad de México.

Pero bueno, que finalmente cuando planteas aquí y hablas de estos grupos de atención prioritaria se vuelve algo muy, muy importante para todos.

Y lo que les decía de los animales, que se reconocen como seres vivos; esa mención en la Constitución —creo que el antecedente que teníamos en América Latina está en Colombia, no sé, puede que haya en otras Constituciones, pero nosotros ubicamos ahí— y con eso sería un paso sustancialmente diferenciador de la ciudad, de nuestra Ciudad de México.

Esto es un poco la historia de cómo se dio esta transformación. Yo quiero agradecerles por su atención. Quiero pedirles, verdaderamente, que los que puedan, nos envíen sus comentarios; nos puedan enriquecer esto que va ser muy importante para el debate. Todavía no se termina el debate, pero el avance ya está dado.

Es decir, la Ciudad de México ya tiene Reforma Política —que esa ya nadie se la quita—, 122 y todos los demás ya quedaron sin impugnación y sin nada, y ya tiene Constitución, como resulte o como salga de la Suprema Corte, con las adecuaciones que tenga, pues tenemos una Constitución que ahora nos rige en la vida dentro de nuestro régimen interno. Y tenemos además un documento que es aspiracional de cómo queremos ver a la Ciudad de México en el futuro; de cómo queremos que se plantee, como queremos que se presente y cómo vamos a sentirnos orgullosos de ella siempre que hablamos de nuestra ciudad.

La primera Constitución de la Ciudad de México es lo que les vamos a dejar a ustedes para que puedan enriquecerla. Muchísimas gracias, muy buen día. Me dio mucho gusto estar con ustedes.