Inauguración del Seminario internacional “La profesionalización de la función pública para garantizar el derecho a la buena administración

ciudad-demexico-gobiernoFecha: 03 NOVIMBRE DE 2016

Lugar:Escuela de Administración Pública.

Muy buenos días a todas a todos ustedes, quiero agradecer la presencia de la señora embajadora de Francia en nuestro país, por supuesto, a todos los distinguidos integrantes de esta mesa principal.

 

A quienes nos acompañan de las diferentes naciones, a quienes agradecemos mucho su participación y por supuesto, la posibilidad de compartir una serie de conceptos que estoy seguro que van a aportar en buena parte a este debate, un debate muy importante que está viviendo hoy la Ciudad de México en esta construcción de su primera Constitución; para poner un poco en contexto de qué se trata, de qué es lo que estamos haciendo hoy en esta capital de la República.

 

Hoy agradecemos la presencia de todos los diputados y diputadas constituyentes, grandes personalidades y también déjenme poner en contexto queridos amigos que nos visitan de otros lugares del mundo, que los constituyentes que hoy están integrando este equipo de trabajo son personas que conocen bien la Ciudad de México, que han trabajado en muchas de las tareas de la Ciudad de México, que han luchado -en varios de los casos- por los derechos de las personas en esta ciudad y que hoy tienen este privilegio de estar participando en la redacción de lo que será el instrumento fundatorio de una vida moderna de la capital de la República.

 

Hoy estamos viviendo un panorama complejo a nivel mundial que no escapa, por supuesto, a nuestra ciudad, pero que también debe darnos muestra clara de que el trabajo con la gente, que el trabajo de cercanía y de contacto es una de las tareas principales.

 

Es claro que en las sociedades -y así ha sido reconocido por la historia- hay momentos claves, hay un momento en donde hoy la Ciudad de México sabe que no volverá a ser lo que fue, hoy la Ciudad de México está segura que no volverá a ser lo que ya vivió. Hoy tenemos una Reforma Constitucional que no hay que perder de vista por la que se luchó decenas de años, por la cual varios gobiernos de la Ciudad de México estuvieron trabajando –para conseguirla-; hoy ya existe, hoy ya está.

 

Hoy, como integrantes del pacto federal, hoy ya estamos figurando en la Constitución Federal, eso no lo teníamos, eso no estaba,  la Ciudad de México simplemente era considera eso: el Distrito Federal y obviamente, fungió como apéndice del gobierno Federal.

 

Hoy tenemos un reconocimiento jurídico distinto y hoy tenemos una obligación y hoy tenemos una serie de tareas distintas también; entonces, estamos seguros como sociedad de que ya no seremos lo que fue en el pasado la Ciudad de México y la incertidumbre que se tiene es: ¿Y qué seremos entonces ahora? ¿hacia dónde vamos? Y ahí es donde se está generando el debate.

 

Y qué bueno que haya debate. Porque imagínense ustedes que con todo el equipo de trabajo con el que se formó este documento inicial hubiéramos enviado un proyecto que no generará ningún debate, que simple y sencillamente pasara liso, llano, plano, sin la posibilidad de confrontar ideas; me parece que esa no es la tarea que tiene encomendada una ciudad como la Ciudad de México.

 

Hoy tenemos una gran oportunidad, hoy estamos hablando de una concentración que da servicio a casi 20 millones o 21 millones de personas, hoy estamos hablando de una capital de la República que genera el 17 por ciento del PIB nacional, hoy estamos hablando del principal motor económico del país y de la concentración humana más importante de toda nuestra nación; eso es lo que significa trabajar por esa Constitución.

 

Por eso también estoy convencido que los derechos que acá se plasmen serán también ejemplo y además, estamos construyendo –y estoy seguro que así será- la Constitución moderna, la Constitución latinoamericana de avanzada, es decir, hay una gran responsabilidad.

 

¿Qué se requiere para que esto funcione bien? Desde el Gobierno de la Ciudad de México nosotros hicimos lo que teníamos que hacer. Primero, lograr la voluntad política, lograr armonizar las voluntades para hoy contar con la Reforma Constitucional Federal que le da posibilidad a la Ciudad de México de estar trabajando en su propia Constitución; eso ya lo hicimos.

 

No es necesaria más injerencia y más participación por parte del gobierno de la ciudad, ahora es el trabajo del constituyente, ahora es la voluntad política que se muestre ahí en el constituyente, ahora es esta voluntad que estará representada en el debate diario.

 

No debe asustarnos el hecho de que haya planteado o que se hayan planteado anhelos ahí en la Constitución, por el contrario, me parece que son muy válidos y muy debatibles y además, es lo que genera el cambio.

 

Hoy las sociedades están enmarcadas en eso, y a veces cuando hablamos de los modelos políticos de otros países, de otras ciudades, pareciera que estamos reflejando lo que sucede acá. Cuando se habla del miedo y del voto por el miedo, cuando se habla de la necesidad de transformación a través de las fuerzas desde la historia misma en la transformación de la burguesía, cando se habla del impulso del pueblo, cuando se llega a una frontera entre la centro-izquierda y el centro-derecha, cuando se observa esta frontera a veces perdida en el debate, yo creo que es cuando reforzamos lo que requiere la Ciudad de México.

 

Estamos hablando de la primera Constitución de la capital de la República. Eso es lo que debe mantener el anhelo de los y las mujeres, los hombres y las mujeres que están participando en el Constituyente.

 

Por eso es que el hecho de que vengan de otras naciones a platicarnos lo que están haciendo, estoy seguro que va a nutrir este debate. Acabo de vivirlo en Quito, en Hábitat III, en donde Naciones Unidas nos dijo: “Nos interesa ir a platicar acerca de la Constitución de la Ciudad de México. Nos interesa porque hemos observado en ese documento que se ha tomado en cuenta el enfoque internacional de los derechos”. Eso es la verdad gratificante para la ciudad y estoy seguro que pronto sucederá, ya lo verán ustedes que tendremos a Naciones Unidas también expresando algunas de las ideas que podrán contribuir a este debate.

 

Hoy tenemos una tarea muy importante. Hoy debemos de construir democracia, democracia que dé confianza. Democracia, estoy cierto, que no sea paternalista, pero democracia que sí permita la conducción precisa de un gobierno que quiere cada vez estar mejor, más cercano con los ciudadanos, más cercano en la participación, en el progreso, en el desarrollo, en el impulso de una ciudad que realmente tiene tintes de país, de una ciudad que tiene una gran complejidad en su administración y, por supuesto también, en la línea de conducción diaria. Pero una ciudad que tiene un gran impulso que es su gente, y eso es lo que nos va a sacar adelante de este nuevo reto. Es un gran reto.

 

Hoy se preguntan si se terminará o no el trabajo en tiempo porque fue quizá poco el tiempo que se le dejó al Constituyente. Eso lo determinará el Constituyente y si necesita más tiempo, también lo determinará.

 

Esa no es la parte fundamental, claro que lo importante es que se concluyera en los plazos en que se han marcado; pero lo más importante para la Ciudad de México es que tenga ese documento fundacional, ese documento que nos dará una identidad y un rumbo claro hacia dónde vamos.

 

Hoy quiero felicitar a los Constituyentes, a los hombres y mujeres que están trabajando, a quienes nos acompañan aquí; en esta lucha que se está dando para que la Ciudad de México en esta tarea diaria pueda ser mejor.

 

A todos los amigos que nos visitan de otros países, muchas gracias, créanme que ésta es una ciudad muy compleja; como les decía, más o menos en una hora o en hora y cuarto estaremos conviviendo en este territorio, más o menos 20 millones de personas y nosotros tenemos que dar servicio a 20 millones de personas; no obstante que estamos registrados 9, si tuviéramos que darle servicio a los 9 que supuestamente habitan esta ciudad sería mucho más sencillo, pero es un esquema megalopolitano. Es un poco como nos decía la Fundación Rockefeller, su Ciudad es un Living lab, es un laboratorio viviente, en donde todos, todos podemos aprender de las diferentes tareas que se realizan en resiliencia, en administración, en movilidad, en todas las tareas que tiene una gran urbe como lo es la Ciudad de México.

 

Yo tengo mucha confianza en el Constituyente, tengo mucha confianza en los hombres y mujeres que están ahí y estoy seguro que el resultado final va a ser de gran provecho para la Ciudad de México y reitero, no hay que tener miedo a los derechos; los debates que se dieron y cómo se dieron en otras épocas fueron para bien, fueron para ganar en la convivencia, fueron para generar condiciones de bienestar; entonces, no hay que tener temor de eso. Temor es que no cambiáramos, temor es que nos estacionáramos, temor es que no viéramos hacia adelante, es que la ciudad no progresara, ahí sí, ahí sí habría que preocuparnos, de que alguien estuviera empeñado de que la ciudad se quedara estacionada.

 

Estos cambios me parece que son para bien y hoy nos da mucho gusto poder estar en esta inauguración, donde la Escuela de Administración Pública de la Ciudad de México será sede de esta lluvia de ideas, que estoy seguro contribuirá al debate de este documento importantísimo, fundamental para la Ciudad de México.

 

A todos ustedes muchas gracias, muy buenos días y si me acompañan, haremos la declaratoria de inauguración con el testimonio calificado de todos y cada uno de ustedes. Por lo que siendo las nueve horas con 49 minutos del día tres de noviembre de 2016, declaro formalmente inaugurados los trabajos de este Seminario Internacional, Profesionalización de la Función Pública para garantizar el Derecho a la Buena Administración, Reflexiones hacia Nuestra Constitución; la Constitución de todos, la Constitución de la Ciudad de México.

 

Muchas gracias, buenos días.