Inauguración de la XXXVII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería

FECHA:17 DE FEBRERO DE 2016

LUGAR:Salón de Actos del Palacio de Minería

TEMA:Inauguración de la XXXVII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería

 Muy buenos días a todas, a todos ustedes. Quiero agradecer en primer lugar la invitación, la anfitrionia del señor rector de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Saludar la presencia del señor director general del Instituto Politécnico Nacional, a quien ya le aclaramos que lo de los Pumas nada más es por el futbol soccer, del americano no se ha manifestado todavía nadie.

Saludar también a la representante del gobierno de Chihuahua, y a través de usted, permítame enviarle un saludo también afectuoso al señor gobernador, César Duarte.

Al señor secretario general de ANUIES; al presidente de la Cámara Nacional de la Industria, que hemos escuchado atentamente su propuesta para que se pudiera incrementar el acervo de las bibliotecas.

Al señor director de la Facultad de Ingeniería, reconociendo todo el cuidado y el esmero que se tiene para que este lugar siga siendo tan emblemático y un motivo de orgullo de todos los mexicanos y de los habitantes de la Ciudad de México.

Y al director de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, que vaya que tiene una tarea ardua y complicada. Y a todo su personal, aprovecho para saludar también, que año con año hacen de este lugar una fiesta y una celebración.

En esta ocasión ha sido señalado como programa un amplísimo contenido. Yo estoy seguro que ustedes ya vieron que tendremos -como en otras ocasiones- presentaciones de libros, de revistas, que tendremos conferencias, que habrá firmas de libros, que habrá incluso, presentaciones musicalizadas.

Que habrá una serie de eventos para todos los gustos y para todas las edades.

A mí me llena de satisfacción escuchar cuando en las escuelas primarias, en las escuelas secundarias, en preparatoria se hacen convocatorias para venir acá, para estar presentes en esta feria, en la Feria del Palacio de Minería.

Y se llenan las filas de niños, jóvenes, adultos, adultos mayores, de todo lo que podamos imaginar, de todos y cada uno de los interesados en los libros.

Yo creo que no hemos dimensionado cuántas personas están interesadas en los libros en nuestro país; cuántos quisieran tener un libro para poder acceder a este maravilloso mundo.

A cuántos les podemos cambiar todavía la vida, porque todavía estamos a tiempo.

Hoy, esta Feria Internacional del Libro es uno de los eventos consolidados más emblemáticos y tradicionales de la comunidad de lectores, conjuntamente, con la Feria Internacional de la Ciudad de México son de los de mayor convocatoria. Y por eso es que tenemos que seguir impulsando.

El libro no pasa de moda, se llegó a apostar a su desaparición cuando la tecnología hizo esta gran ola, esta gran avalancha y parecía que el libro estaría condenado a que se terminara y que todo se manejara de  manera electrónica.

Ya vimos que no e incluso, todavía se sigue repitiendo que si quieres trascender, habrá que tener un hijo, sembrar un árbol y escribir un libro; todavía no escucho que sea electrónico el libro, que se hubiera modificado.

Yo creo que el libro es algo que se vuelve emblemático de nuestra cultura, que se vuelve emblemático de la cultura universal. Y que seguirá siendo, por supuesto, este símbolo de conexión entre el pensamiento y la reflexión, entre lo que se quiera decir, con la libertad que se quiera decir, y quien quiera leer con la libertad de lo que se quiere entender también.

Es un ejercicio muy importante y que hoy quiero reconocer a todos los escritores y escritoras de nuestro país por seguir produciendo libros. Y por supuesto, a la Cámara también, de la industria correspondiente, por no dejar este empeño, porque sabemos que es una situación no sencilla, pero que luchando puede seguir adelante y que los apoyos seguramente los van a encontrar.

También quiero que reflexionemos y aprovechar la presencia del señor rector de la Universidad Nacional Autónoma de México y del director general del Politécnico, para que juntos reforcemos las tareas y convoco desde aquí, desde la Ciudad de México, para eliminar ese mal llamado adjetivo de “los rechazados”.

Ojalá podamos hacer esa tarea, ojalá podamos cerrar filas para que terminemos con los mal llamados “rechazados” jóvenes de nuestro país, porque quienes llegan acá a la ciudad, no son solo de la Ciudad de México, sino que vienen de otras entidades buscando una oportunidad y no hay nada peor que colocar ese adjetivo de “rechazados”.

Ahora en la Ciudad de México estamos desarrollando un programa donde conjuntamente con las instituciones que he mencionado y otras más se ha hecho una convocatoria que ha permitido reincorporar a esta posibilidad de estudio a 15 mil jóvenes, que si no estarían por ahí, señalados, marcados como jóvenes rechazados.

Jóvenes rechazados con promedio de 10, jóvenes rechazados con promedios de 9, 9.5. Yo creo que nuestro país tiene que hacer un esfuerzo en ese sentido.

La Ciudad de México está comprometida y estoy seguro que con ustedes podremos lograrlo, si redoblamos este esfuerzo.

Lo mismo para la lucha contra el analfabetismo, sabemos por las mediciones de los órganos encargados de esta tarea, que uno de los territorios en donde menos analfabetismo hay, es en la Ciudad de México, pero al mismo tiempo seguimos teniendo una cifra.

Y una cifra que está muy identificada en las comunidades indígenas, que está muy identificada en el rango de edad y también en el género.

Ahí también tenemos que hacer un esfuerzo extra para poder llegar a todas estas tareas, para poder llegar a difundir la cultura, para que seamos un país más libre, porque es más libre quien puede tener más conocimiento y eso tenemos que seguirlo propiciando.

Finalmente, yo quisiera terminar reconociendo otra tarea que me parece bien importante y que hoy quiero reconocer a quienes tienen la fortuna de ser abuelos y abuelas, porque constantemente escucho que es a través de los abuelos y de las abuelas, que los niños en los kínder, en la primaria, la preprimaria tienen sus primeros contactos con la lectura.

Y no han sido pocas las ocasiones que hemos cancelado una cita porque tienen que ir a hacer la lectura a los nietos. Para quienes tienen esa fortuna, mil felicidades. Yo espero que la vida me permita a mí también ir a leer libros con mis nietos o nietas.

Pero, por lo pronto me parece que esto debemos de seguirlo difundiendo. Y qué bueno que empiece desde ahí, qué bueno que esta tarea sea tan sentida.

Hoy esta feria, esta XXXVII Feria Internacional del Libro en Minería, refrenda todos y cada uno de estos compromisos, desde el gobierno, desde la tarea en la coordinación con las instituciones encargadas de la Educación Superior en nuestro país y con el sector de la iniciativa privada.

Yo creo que si todos nos unimos, todos podemos darle mejores armas y mucho mayor capacidad de aprendizaje a México. Ese sería el objetivo que estaríamos planteando y en esta ocasión no voy a dirigir ninguna “Goya”, señor Rector, porque esta es su primera Feria y seguro usted será el que nos convoque como jefe de todos los universitarios. Muchas gracias, muy buen día.