Promulgación de la Reforma Política de la Ciudad de México

FECHA: 29 DE ENERO DE 2016
LUGAR:Palacio Nacional

Muy buenas tardes a todas, a todos ustedes. Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; senador Roberto Gil, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores; ministro Luis María Aguilar Morales, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; diputado Jesús Zambrano Grijalva, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados; doctor Eruviel Ávila Villegas, gobernador del Estado de México y presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores; doctor Lorenzo Córdova, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral; licenciado Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación.

Integrantes de Gabinete del Gobierno de la República, integrantes del Gabinete del Gobierno de la Ciudad de México, titulares de los Poderes Judicial y Legislativo de la Ciudad de México, legisladores y legisladoras federales y locales; actores políticos, académicos, de la sociedad civil que han estado involucrados en la construcción de esta anhelada Reforma Política de la ciudad capital, amigas y amigos de los medios de comunicación.

Me alegra mucho que la vida me haya permitido estar aquí, compartiendo con todos ustedes este histórico momento para nuestra Ciudad de México, esta ciudad que ha sido escrita como la “Región más transparente”, como la “Ciudad de los Palacios”, un territorio en el que se construyen y defienden garantías, libertades, derechos y obligaciones, es la Ciudad de México que incluye, que es diversa, solidaria, multicultural, la capital donde confluyen las ideas.

Donde se desarrollan los debates del cambio, centro de acopio de arte, de ciencia, de coincidencias, de discrepancias; donde todo se vale en el diálogo y en el uso de la razón como fuerza transformadora.

Esta es una ciudad que recibe a los visitantes para mostrar sus bellezas pero también que ha dado cobijo a los que buscan un nuevo hogar, es una ciudad que vive y se alimenta con millones de historias en el día a día, de los bueno, de lo malo.

Una ciudad que en sus calles guarda historias de batallas, de inundaciones, de terremotos, de fiesta, de protesta, de transformaciones urbanas; una gran riqueza de sabores y colores, y finalmente con lo más valioso: su gente, su componente humano.

Es precisamente por esa gente que desde hace mucho tiempo esta ciudad ha luchado por su transformación política, nunca ha perdido el impulso, eso hay que destacarlo. Siempre se ha encontrado con hombres y con mujeres dispuestos a mejorarla, a llevarla a una nueva estadía.

Hoy, al paso de los años, después de varios intentos y de muchas discusiones que siempre pararon en la espera de un mejor momento, de un “después”, de un “ya vendrá”.

Hoy la Ciudad de México ha sido objeto ya de una Reforma Constitucional de gran alcance, por más que se quiera denostar, que la proyecta hacia un diálogo directo con todos los estados, con todos los integrantes del pacto federal, con el Gobierno de la República, que reconoce sin regateos su carácter de ciudad capital, con las prerrogativas pero también con las obligaciones que ello implica.

Una Reforma que la define como la capital de la República, como una entidad soberana y autónoma que le da garantía de su estabilidad financiera y de la manera de proteger a sus habitantes a través de la seguridad pública.

Una Reforma que la organiza con un esquema más amplio para la participación de la gente en el ejercicio de gobierno, que le da la oportunidad a nuestra ciudad de tener por primera vez una Constitución, un documento que le permitirá su refundación social y política.

Un documento en el que la ciudadanía puede plasmar todos los derechos por los que ha luchado a lo largo de su historia y que hoy los tiene bien ganados, que logre la participación de las mayorías, que busca construir espacios de desarrollo y de bienestar, en donde se combatan la desigualdad y la marginación, donde se garanticen los derechos humanos, el medio ambiente sano.

Una Constitución que dé garantía a la inversión, al desarrollo, a la prosperidad, a la educación, a la salud, a la no discriminación, que dé la justa dimensión a la libertad en todos sus sentidos. Esta será la Constitución que tenemos que construir juntos todas y todos quienes queremos a la Ciudad de México, por supuesto.

Por ello haremos una amplia convocatoria para contar con la más completa participación social, que no debe escatimar en la construcción jurídica, política, social, económica de nuestra capital. Debemos lograr que la Ciudad de México tenga una Constitución moderna y de avanzada que bien pudiera servir de inspiración para avivar el debate por una nueva Constitución para nuestro país.

Sin duda, hoy se escribe una página de alto valor para la vida de la Ciudad de México y yo no puedo y no debo dejar de reconocer a todas y a todos los que se sumaron para apoyar esta reforma política.

Mi reconocimiento a los académicos y a la sociedad civil que impulsaron el proyecto que presentamos para su discusión, a los senadores y a las senadoras de la República que lo recibieron y abrieron el debate para su final aprobación. A los diputados y diputadas federales que lo revisaron y enriquecieron.

A los diputados locales y diputadas locales por su involucramiento en diferentes foros de consulta. A todas las fuerzas políticas que apoyaron esta tarea, a Cuauhtémoc Cárdenas, a Porfirio Muñoz Ledo, a Ifigenia Martínez porque nunca han dejado de trabajar por este cambio.

A todos y cada uno de los gobernadores y gobernadora por la aprobación de sus estados para declarar constitucional esta reforma. Y por supuesto a usted señor Presidente de la República de quien reconozco su actuación de respaldo permanente e institucional para llegar a este momento histórico para México y para los habitantes de su capital.

Hoy damos cuenta de unos de los logros políticos y sociales de mayor alcance en la historia de la Ciudad de México, hoy somos testigos de un paso enorme en la construcción de una soberanía propia y efectiva para la ciudadanía capitalina.

Este es el resultado de un trabajo coordinado en donde se dejaron de lado agendas personales y posiciones sectarias, donde se convocó al trabajo a todas y a todos, donde se dio cuenta de uno de los mayores ejercicios de suma de voluntad para alcanzar la meta.

Esto demuestra una vez más cómo rinde mejores dividendos la sociedad cuando participan el diálogo, cuando no se da la confrontación, cuando no se hace de eso un instrumento permanente.

Señoras y señores, hoy también comienza una nueva etapa de trabajo, hoy se da el banderazo a lo que será la construcción del nuevo andamiaje jurídico, político, económico, social de nuestra ciudad. Ni un paso atrás en sus conquistas, en sus logros, esos son de ustedes, eso les pertenecen, eso le pertenece a la gente de la capital.

Hoy convoco, hoy convoco a todos y a todas para que nos pongamos a trabajar, para que pongamos manos a la obra, para que este renacimiento de la Ciudad de México nos llene de orgullo, es un logro de la gente este cambio que hoy inicia, debe ser, deseo que sea el augurio de muchas cosas buenas para todas y para todos.

Adiós Distrito Federal, bienvenida nuestra Ciudad de México, muchas gracias.